La FGEE presenta el Decálogo de Objetivos del sector editorial

  • El precio fijo del libro, los desafíos ante la IA, el papel de la lectura en la educación y la sostenibilidad del tejido empresarial, las grandes prioridades de la industria del libro para los próximos años
  • El sector del libro constituye la principal industria cultural de nuestro país en términos de valor económico global, con una cifra de negocios de 7.003 millones de euros. Está conformado por un tejido de más de 4.200 empresas y, en su conjunto, supone más de 43.000 personas ocupadas.

La Federación de Gremios de Editores de España presenta el Decálogo de Objetivos del Sector Editorial, una hoja de ruta que recoge las prioridades y líneas de trabajo para la industria del libro en los próximos años. El decálogo pone en valor el papel económico, social y cultural de la industria del libro, destaca su crecimiento continuado, advierte sobre los desafíos que pueden comprometer su futuro y propone acciones concretas para afrontarlos.

El precio de la bibliodiversidad

La bibliodiversidad es la base de la industria editorial, y solo es posible si todos los agentes del libro tienen garantizada la viabilidad comercial a partir de una competencia libre y justa. Por eso, el primer objetivo que se plantea es el compromiso con el mantenimiento y la defensa del precio fijo de los libros, tanto en nuestro ordenamiento jurídico interno como a nivel europeo e internacional.

El valor de la creación

El Decálogo refleja la preocupación del sector por la protección de los derechos de autor y de la propiedad intelectual. Propone la formalización de un Acuerdo entre Estado e industrias culturales para asegurar esta protección en el uso de obras protegidas para el entrenamiento y la creación de modelos generativos de Inteligencia Artificial.

También aborda la piratería, de la que el sector editorial sigue siendo la principal víctima con un 50,7% de libros digitales descargados de forma gratuita. El documento recuerda la necesidad de elaborar un Plan de Defensa de la Propiedad Intelectual, y de recuperar la tramitación del Proyecto de Ley de creación de la Oficina Española de Derechos de Autor y Conexos.

El milagro español de la resiliencia

La buena marcha del sector editorial ha hecho que en los foros internacionales se hable del “fenómeno español” o de la “excepción ibérica” al compararnos con el decrecimiento de esos mismos indicadores en los países de nuestro entorno. En 2025 el sector del libro constituye la principal industria cultural de nuestro país en términos de valor económico global, con una cifra de negocios de 7.003 millones de euros.

El decálogo pone el foco en el tejido empresarial que sostiene este crecimiento económico -más de 4.200 empresas y más de 43.000 personas ocupadas- y plantea la elaboración de un Programa de Ayudas para las pymes editoriales, que suponen el 95% de las editoriales agremiadas, que garantice su sostenibilidad.

Igualmente es prioritaria la elaboración de un Plan de Ayudas a las librerías, con medidas como el mantenimiento y mejora de las bonificaciones para los envíos postales de libros, que permiten contrarrestar las ventajas por envíos gratuitos de los grandes operadores.

El documento solicita, además, el incremento de la dotación de los programas destinados a la adquisición de fondos bibliográficos para bibliotecas.

La lectura como llave del conocimiento

Ante los resultados en las pruebas internacionales, la mejora de la comprensión y la competencia lectoras son ejes estratégicos de la política educativa. Para lograr este objetivo, desde la FGEE se proponen medidas concretas como la iniciativa de establecer la “hora de lectura” en los centros educativos como una práctica paralela a la “hora deportiva”; reforzar la dotación en bibliotecas de centros escolares para garantizar el acceso al libro en la infancia; y la elaboración de un programa de cheque-libro para libros de contenido educativo escolar, según criterio de renta, que fomente un modelo igualitario y unificado en el conjunto del territorio.

Por último, la FGEE reclama la involucración de todos los agentes del libro para programar políticas concretas orientadas al Fomento de la Lectura, con dotación de partidas presupuestarias suficientes y acciones específicas para los diferentes segmentos de población.

Más allá de las cifras, la lectura es un valor social de primera magnitud. Fomenta el desarrollo personal, la cohesión social, la formación y el aprendizaje, la salud mental y el espíritu democrático, la libertad de pensamiento y la conciencia crítica de una sociedad. Por ello, el Decálogo cierra con la petición de un reconocimiento institucional para el libro y la lectura, y su promoción para que la Lectura sea declarada Bien de Patrimonio Inmaterial.

Ante la convocatoria de las próximas elecciones, la FGEE trasladará este Decálogo al conjunto de las formaciones políticas para que las propuestas sean incorporadas a los programas de gobierno y se traduzcan en políticas de apoyo al sector editorial.

Como explica el presidente de la FGEE, Manuel González, «el libro y la lectura son la base de la cultura y la educación, dos pilares fundamentales de la cohesión social y la igualdad de oportunidades. Por ello, queremos situar los retos del sector editorial en la agenda política y que ese compromiso se materialice en políticas y medidas concretas».

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