- Remuneración, autorización y transparencia son la clave para una Inteligencia
Artificial Generativa (IAG) ética - Un marco normativo eficiente y acuerdos colectivos son la solución para proteger la
propiedad intelectual del sector editorial - El factor humano es un valor insustituible en la creación cultural
Madrid, 08/10/2025. CEDRO ha organizado hoy en la Feria Internacional del Libro, Liber
2025, la mesa redonda «IA y Propiedad Intelectual: hacia un modelo español que proteja a
autores y editores», en la que los Ministerios de Cultura y Transformación Digital se han
comprometido a trabajar conjuntamente con autores y editores y con CEDRO, con el
objetivo de avanzar hacia una inteligencia artificial ética en España.
Moderada por Javier Díaz de Olarte, director del Departamento Jurídico de CEDRO, el
encuentro ha reunido a Carmen Páez, subsecretaria del Ministerio de Cultura; Rodrigo Díaz,
vocal asesor de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial; Marta
Sánchez-Nieves, presidenta de ACE-Traductores; y Daniel Fernández, vicepresidente
primero de CEDRO y presidente de la Federación de Gremios de Editores de España, para
debatir sobre los retos que plantea la IAG a los derechos de autor.
Remuneración, autorización y transparencia
Los ponentes han coincidido en que la irrupción de la IA constituye uno de los principales
retos del sector y han subrayado la necesidad de garantizar la remuneración, autorización y
transparencia de estos sistemas.
Rodrigo Díaz ha explicado que: «el diálogo negociado constante, la búsqueda de modelos
de cooperación y la gestión colectiva nos permitirán seguir avanzando, tal como lo han
hecho los modelos europeos» y, además, ha señalado que desde su Secretaría de Estado
están en conversaciones con los gobiernos de Noruega y Países Bajos para conocer cómo
han llegado a acuerdos con los titulares de derechos con el fin de garantizar un modelo de
IA respetuoso con la propiedad intelectual.
Respecto a este tema, Marta Sánchez-Nieves ha señalado que: «Noruega y Países Bajos
tienen un sistema público que protege mucho más la cultura y a sus autores. Tenemos que
subir muchos escalones para acercarnos a esos modelos».
Además, los ponentes han manifestado que es imprescindible definir de forma clara qué se
considera producto, así como reconocer el modelo de acuerdos colectivos, que ha
demostrado ser una solución eficaz, «sin una acción sindical, no se puede negociar», ha
señalado Daniel Fernández.
Respecto a la normativa existente, los participantes han coincidido en la necesidad de
minimizar los impactos negativos de la IA en la creación y traducción de obras.
Carmen Páez, ha señalado que «cuando se ve la propiedad intelectual como algo solo
económico, la estamos desvirtuando. Por eso, es fundamental que se articulen espacios
donde se escuche a los autores, editores y el resto de los profesionales del sector cultural,
que son la materia prima de la IA».
Rodrigo Díaz ha añadido que «hay que encontrar una solución común para satisfacer los
intereses de todos».
Tanto Páez como Díaz han coincidido en que el marco regulatorio existente puede ser
suficiente para dar una respuesta adecuada al sector cultural. La representante de Cultura
ha considerado que «la Inteligencia Artificial es una herramienta tan disruptiva que al
ordenamiento jurídico le está costando adaptarse. Sin embargo, contamos con principios
firmes y uno de ellos es la protección de la creatividad. Por eso es fundamental encontrar
vías efectivas para garantizar que este derecho se ejecute en la práctica».
Su colega de Transformación Digital ha reconocido que en materia regulatoria: «uno de los
principales objetivos es que la inteligencia artificial avance de manera ética y transparente,
garantizando la protección de los derechos de propiedad intelectual».
Daniel Fernández ha añadido que «en estos tiempos que plantean un horizonte complicado,
el desafío principal es establecer un marco regulatorio y un marco social».
El factor humano en la creación
Desde la perspectiva de los traductores ha asegurado que «el arte y la creación son
humanas. Ese factor humano es insustituible y debe ser protegido frente a la utilización de
la inteligencia artificial».
Manuel Rico, presidente de la Asociación Colegial de Escritores (ACE), ha tomado la
palabra al inicio de la sesión que: «no estamos hablando solo de propiedad intelectual,
también de democracia, de avance social y cultural… Por nuestra parte, los autores y
autoras estamos alertando de esta situación, de la necesidad de una IA ética para no
debilitar el progreso colectivo».





